Hace más de 40 años ya se hablaba del fracaso escolar en lengua, matemáticas y ciencias, por aquellos tiempos se decía que había una gran culpable, la L.O.G.S.E., una ley educativa que introdujo importantes cambios estructurales y funcionales en los centros educativos y que para los ortodoxos de la época supuso una gran rebaja de contenidos y de exigencias que propició una bajada de "nivel" educativo y por tanto condujo al fracaso escolar, hubo quien también habló de que esa ley no iba acompañada de un plan económico para impulsarla, cosa que sin ser del todo cierta algo había.
Estamos hablando de los años ochenta y noventa, en esos años, todavía en pañales y emergente la sociedad digital en que vivimos, se habla de la mala influencia de otras pantallas, la de la TV, donde un exceso de programas "basura", violencia en exceso y publicidad engañosa también influía en los malos resultados de los alumnos.
Es ahora en la tercera década del siglo XXI cuando nos dicen que nuestros alumnos vuelven a fracasar igualmente en lectura, matemáticas y ciencias y de nuevo se buscan los culpables y ahora son las otras pantallas, las de móviles, tablets y ordenadores. Asimismo se oyen voces que hablan de pocas exigencias, de poco esfuerzo por parte de los alumnos, de las promociones automáticas, de la ley educativa y, como no, del gobierno aunque las competencias estén en la Comunidades Autónomas.
Es un tema muy complejo y que admite muchas variables, por eso me resisto a aceptar las soluciones fáciles, categóricas y sobre todo ideológicas. Creo que en el tema educativo, se debe de llegar a un consenso y un pacto por la educación a nivel nacional que fortalezca todo el sistema, bien financiado, con un profesorado reconocido y valorado, con unas ratios aceptables, incrementar los servicios de apoyo, orientación y tutoría, mejorar las instalaciones de los centros, una reformulación de la carrera docentes y de la formación permanente.
Sé que pido imposibles pero me niego aceptar pulpo como animal de compañía y no, no son las pantallas.
No tengo muchos conocimientos sobre las pruebas PISA, si parece ser que van encaminadas un tipo de evaluación competencial en las áreas mencionadas, un tipo de evaluación que por ley ha de aplicarse en todas las áreas y que se alejan mucho del clásico examen de toda la vida que poco o nada tiene que ver con esto y que parece ser que se sigue utilizando en una gran mayoría de centros, por otro lado está el uso abusivo del libro de texto que es quien marca el qué, cómo, cuándo y dónde enseñar, cuando hablo de libro de texto incluyo al digital que viene a ser lo mismo y a las tablets y pantallas táctiles que se utilizan como apoyo.
Creo que todavía tenemos una enseñanza muy libresca y academicista donde se deja poca opción a la creatividad, improvisación y espontaneidad de los alumnos y de los docentes , donde las herramientas y artefactos digitales se usan para perpetuar un modelo y una metodologías que, desde mi punto de vista, están caducas y alejadas del modelo competencial que mide PISA, en donde los docentes ponen lo mejor de ellos pero están encorsetados por una inspección anacrónica, una burocracia repetitiva e inútil y una falsa autonomía de lo centros.
No no son solo pantallas.

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