martes, 30 de septiembre de 2014

10 años de estar juntos y un sueño: por una tecnología inclusiva

Domingo Méndez con Antonio Carreira y el autor de esta entrada, Javier Soto
Hace diez años, allá por septiembre de 2004 y apenas unos meses antes de que Domingo escribiera su primera entrada en este blog, celebrábamos en Murcia la tercera edición del congreso TecnoNEEt, con el título “retos y realidades de la inclusión digital”.

El año 2004 fue un buen año para la diversidad en general y la discapacidad en particular. Sobretodo porque justo un año antes, en el 2003, se celebraba el Año Europeo para las Personas con Discapacidad, lo que supuso en España la aparición de nuevas normas legales, así como de iniciativas gubernamentales en forma de planes de actuación. Quizá, lo más esperado, fue la promulgación de una nueva ley marco que abría la posibilidad de abordar la discapacidad desde el foco de la igualdad de oportunidades, poniendo énfasis en el diseño universal, la accesibilidad y la eliminación de barreras como instrumentos de inclusión.

También por aquellos tiempos empezábamos a ver los primeros resultados de los proyectos de integración de las TIC en el ámbito educativo impulsados por las administraciones educativas, que se desarrollaron a la par de otros programas nacionales promovidos por el Ministerio de Educación, primero “Internet en la escuela”, y un poco más tarde, en el año 2005, “Internet en el aula”. Equipamiento, conectividad, formación y contenidos educativos digitales, fueron algunos de los ejes principales de estos programas; contenidos que, por vez primera, se toma la decisión de producirlos accesibles. Todo un logro, sin duda.

Pese a todo, aún quedaba mucho por hacer, y así lo advertíamos en el documento de conclusiones que tras aquel congreso elaboró el equipo TecnoNEEt (del que por cierto Domingo forma parte desde su creación en el año 1999): “La brecha digital no es una amenaza, es un hecho que medra con el tiempo”.

A modo anecdótico recuerdo la sorpresa que supuso la presentación de los primeros desarrollos educativos multimedia en entornos web frente a los desarrollos habituales en soportes físicos (¡qué tiempos aquellos!).

Desde entonces los años transcurrieron sin pausa y fuimos testigos de muchas tendencias, estrategias y tecnologías emergentes: la creación de redes de apoyo en internet para la investigación y la cooperación; la enseñanza virtual como opción formativa y de aprendizaje accesible; la multiplicidad de periféricos que poco a poco fueron cambiando nuestro concepto de ordenador (PDA, teléfonos móviles, comunicadores, webcam,…); la realidad virtual; el incipiente potencial de la web 2.0; los objetos digitales de aprendizaje; el software libre; o la inteligencia ambiental como concepto complementario al Diseño para todos.

Y a nuevos desarrollos, nuevos retos: el reto de buscar costes accesibles para pasar de hablar de los recursos, a hablar de las experiencias; el reto de hacer real la inclusión empleando recursos TIC y estrategias para incluir en el aula; el reto de integrar tecnologías que no son ordenadores (pizarras digitales interactivas, libros electrónicos,…); el reto de organizarse en modo colaborativo; y el reto de avanzar hacia una web 2.0 sin exclusiones, donde se permita a las personas con diversidad funcional el acceso, clasificación y generación de contenidos a través de herramientas usables y accesibles.

Y allá por el año 2009 llega el programa Escuela 2.0., impulsando un nuevo modelo: del aula de ordenadores a los ordenadores en el aula; y de los ordenadores en el aula a un ordenador por alumno (primero portátiles y luego tablets); convirtiendo las aulas convencionales en aulas digitales (con pizarra digital, conexión a internet,…); y los libros de textos en libros digitales.

El desarrollo e implementación del programa Escuela 2.0 supuso otro reto: avanzar hacia una escuela inclusiva 2.0. Una escuela donde las TIC pueden aportar nuevas posibilidades en el esfuerzo para conseguir la inclusión, donde se atienda a la diversidad con el fin de alcanzar escuelas mejores y más eficaces.

En el año 2012 el programa Escuela 2.0 se diluye, pero ya no hay marcha atrás, y otros proyectos e iniciativas surgen en su lugar, tanto a nivel personal, como grupal, institucional, autonómico o gubernamental (buena prueba de ello es este blog).

Y hasta hoy, las tecnologías en general y las de apoyo en particular siguen evolucionando de forma que no nos dejan indiferentes, permitiéndonos confiar prácticamente por completo en que siempre existe una solución tecnológica para facilitar un proceso de educación inclusivo, integrador e interactivo; en definitiva, una tecnología inclusiva.

Al final, como casi todo, es una cuestión de ética. La introducción en un aula de tecnologías educativas con las cuales ciertos alumnos y alumnas no puedan interactuar debido a barreras de diseño que impiden el uso por razones de diversidad es éticamente reprobable. Es difícil creer que no pueda existir o idearse una solución alternativa. Las TIC para la educación inclusiva han de ser usables por todos.

(Domingo, no sé lo que nos deparará el futuro de aquí a 10 años, pero en cualquier caso, espero poder celebrarlos juntos de nuevo).