domingo, 3 de abril de 2016

La escuela agobiada

Ocurre, con más frecuencia, que en este tercer trimestre la gran mayoría de miembros de eso que solemos llamar "Comunidad Educativa" anda más que agobiada, acelerada y, como diría aquel, al borde de un ataque de nervios.

Nuestros jóvenes de 2º de bachillerato, ante la proximidad de la P.A.U, han incrementado  su nivel de agobio y estrés al mismo ritmo que sus profesores, que examen tras examen, tema tras tema, contenido tras contenido y a marchas forzadas, se empeñan en meter en la cabeza de su alumnos montones de cosas  para que estos los repitan tal cual en el día y hora previstos y todos quedemos bien que, en definitiva, es de lo que se trata, porque no se trata de aprender, se trata de aprobar y con nota.

Nuestros adolescentes de la E.S.O.  viven pendientes de los exámenes y de esa carga de deberes en muchas cosas repetitivos y descontextualizados , se trata de aprobar, de superar los exámenes, y aquí sus profesores haciendo lo que pueden por acabar el temario, que nada se quede en el tintero no sea que pueda perjudicarlos en un futuro y nos quedemos sin dar el volumen del tetraedro tan importante como es.  Mención especial para los alumnos de 2º de E.S.O. y sus profesores, que toca prueba de diagnóstico, ahora se trata de preparar a los alumnos para esa prueba porque de los resultados de esa prueba se hace un ranking y a nadie le gusta estar en los últimos lugares, tenemos que quedar bien.

Nuestro niños de de primaria muchos de ellos con una carga de deberes, para ellos y para sus familias, tan excesiva como ilógica, viven  agobiados con horarios "de trabajo" realmente complicado de llevar y con muy poco tiempo para jugar, hablar con otros niños o simplemente para pensar, fantasear, soñar...¡ apenas les dejamos tiempo para pensar !  y más aún cuando sus maestros agobiados por las famosa reválidas de 3º y 6º "achuchan" para darlo todo, para acabar el libro porque tenemos que quedar bien en las reválidas.

Nuestros pequeños de Educación Infantil corriendo, corriendo que hay que acabar todas las fichas, corriendo, corriendo que tenemos que saber leer porque los del colegio de al lado ya leen, y escribir , todos los niños de cinco años tienen que leer y escribir, corriendo, corriendo...

Es así, quizá he exagerado un poco pero son situaciones que todos hemos vivido como alumnos, como padres y como docentes, creo que entre todos hemos colaborado a cambiar el norte de lugar , el norte es aprender y no es  aprobar, aquello de "despacico y buena letra" no está de moda.





viernes, 25 de marzo de 2016

Alfabetizar en la era de la información

Alfabetizar consistía en que todos los ciudadanos pudieran acceder a la lectura, a la escritura, a operaciones de cálculo elementales y dotarles además de una cultura general para desenvolverse en la vida con unos mínimos y a partir de ahí progresar cada uno según sus capacidades y/o posibilidades. 

Alfabetizar en la era de la información debe de ser necesariamente otra cosa diferente, hoy en día el 100% de la población tiene acceso a esa alfabetización tradicional y todos los ciudadanos tienen cubierto ese derecho, pero también es cierto que ese concepto de alfabetización no es suficiente para desenvolverse en la vida a los ciudadanos del siglo XXI con unos mínimos, y que sean ciudadanos competentes en una sociedad digital donde la sobreabundacia de información y datos junto con la facilidad de acceso a estos es una de sus principales características.

 Alfabetizar hoy en día tiene que ver con saber buscar, ordenar, cribar, seleccionar y utilizar toda la información que necesitamos para transformarla en conocimiento. Tiene más que ver con dotar a los alumnos de mecanismos para que sean capaces de ser críticos con esa información, que hagan un uso responsable de ella, que sean tolerantes, que aporten valores positivos. También tiene que ver con el desarrollo de habilidades que les permitan producir y publicar ideas, datos y hechos con el mayor rigor y la mayor relevancia y objetividad posibles.

 Tenemos que pasar de la escuela que hacen que alumnos den respuesta previstas a la escuela que propicie que se hagan preguntas, una escuela que enseñe a los alumnos a pensar y no a repetir lo que le dicen. Necesitamos ciudadanos de mentes abiertas, creativos, críticos, tolerantes, responsables, que huyan de los dogmas y no se dejen manipular, solo así tendremos ciudadanos alfabetizados para la sociedad de la información.

viernes, 14 de agosto de 2015

Sonría, por favor

En estos tiempos educativos  que corren, donde gusta tanto reglamentar y medir hechos educativos, debería ser obligatorio por  decreto ley, que en las entradas de todos los centros educativos, en el lugar de paso para todos más visible, se colocara un cartel bien grande con un texto que dijera. “AQUI SE VIENE A SER FELIZ, A DIVERTIRSE Y TAMBIÉN A APRENDER

No es que yo crea que los centros educativos sean tristes, aburridos y se aprenda poco, no es eso, pero si es cierto que en  todos ellos abundan, aunque no podría cuantificarlo, muchos alumnos y bastantes profesores que no disfrutan, que no gozan, que no se sienten bien, que se le hace cuesta arriba el día el día y que el mejor momento es cuando suena el timbre de fin de clases.

A veces pienso,  y todos hemos pasado por eso,  cómo es posible que unos niños, unos jóvenes,  se pasen de cinco a seis horas diarias  de lunes a viernes, haciendo la mayor parte de las veces lo que un docente le manda hacer: ahora tocar escuchar, un poco después repetir, más tarde memorizar y para luego volver a repetir en  un examen, cosas que ni tan siquiera les interesa y la mayor parte de la veces no le encuentran ningún significado. ¿De verdad  que con estas rutinas, estas formas de dar clase, pude alguien  alguien ser feliz,  divertirse  y disfrutar aprendiendo, si es que se aprende?.

En esta escuela aburrida, previsible y rutinaria apenas tiene cabida la iniciativa de los alumnos, la creatividad, la curiosidad, el placer y el gusto de aprender, más ahora que están de moda esas evaluaciones externas descontextualizadas y que buscan un número, una nota,  que se transformará en un ranking de centros y, que de manera sutil,  supedita el placer por aprender a la competencia por una nota, que nos aleja de una escuela, creativa y colaboradora y nos lleva a una escuela competitiva e  individualista. Así es complicado que alumnos y profesores sean felices, que se diviertan y disfruten aprendiendo y enseñando.

Habría que ir buscando, desde mi punto de vista,  espacios y tiempos de aprendizaje en donde se puedan combinar las reglamentaciones curriculares con las iniciativas de alumnos y profesores, para saltarse el currículum,  ( ya no digo el tema que toca en el libro de texto)  y aprovechar las potentes herramientas de hoy en día para que se produzcan situaciones de verdaderos aprendizajes significativos que partan del interés de los alumnos y que, un docente comprometido, sepa entroncar con el currículum oficial.  Habría que encontrar situaciones de aprendizaje que propicien el trabajo en equipo entre alumnos y entre profesores, habría que conseguir “devaluar ” en concepto de asignatura y romper con las rigideces de los horarios, combinar el aprendizaje formal con el informal.

Sé que hablo, según algunos, de una escuela imposible, utópica, que solo es posible que se de un contexto determinado y elitista y difícilmente generalizable. Es posible que otros piensen, y este es mi caso, que hay camino andado, que es posible, pero hay que tener claro los grandes objetivos y no perder el norte, se trata de una escuela que no prepare para los exámenes sino para la vida, de una escuela integradora y no selectiva , ni competitiva, en donde la inmensa mayoría de alumnos y profesores sean felices, se diviertan y aprendan unos de otros. Todo es creérselo y empezar y no estaría mal que, para este próximo inicio de curso, en todos los centros educativos se colgara ese cartel que decía al principio.




sábado, 1 de agosto de 2015

Una de Rankings

A mi me pasa,  y no creo que sea solo a mi,  que cada vez que oigo la palabra ranking la asocio a clasificación,  a competición, a una preparación para ser los primeros, los que nos traerá saborear las mieles de del triunfo, de la victoria, de ser los mejores y, por el contrario, los que aparecen en los últimos lugares tendrán que conformarse con esconder su derrota, con la palmada de ánimo en la espalda y la comprensión a modo de lamento de los otros.

De un tiempo a esta parte están de moda los ranking de centros educativos, en el caso que nos ocupa, en base a unas pruebas iguales para todos y celebradas en un día y de una hora de duración , ni más ni menos, en donde los alumnos de matemáticas de segundo de ESO, se han enfrentado a 25 cuestiones, bastantes de ellas con unos enunciados largos y complejos y para los que disponen de poco más de dos minutos por pregunta  si quieren responder a todas.  

En base a estas pruebas se ha elaborado un ranking donde se puede presuponer  que los primeros centros son los mejores alumnos o mejores profesores en matemáticas y los últimos son los peores alumnos y peores profesores, así sin más. ¿que sentido tienen este tipo de rankings? , ¿qué se pretende con ellos? , ¿se pueden extraer conclusiones válidas con criterios serios y razonables?.

Creo  este tipo de ranking poco o nada tienen que ver con la educación, entendida esta como un proceso integral, continuo , personalizado y contextualizado, y no la foto fija de un día y  hora determinada. 


No estoy en contra de la evaluación de los centros, ni del profesorado, es más, creo que es muy necesario, y las echo en falta desde hace mucho tiempo. Si estoy en contra de este tipo de pruebas  de un día  descontextualizadas, apresuradas y desde mi punto de vista, con falta de rigor y de las  que se pueden extraer conclusiones erróneas además de injustas. Así mismo me preocupa que  algunos centros o profesores puedan confundir los grandes objetivos educativos con ser los primeros en el ranking o aparecer por arriba, orientando la acción educativa  esa idea central, esto seria un gran error y una gran injusticia.

miércoles, 15 de julio de 2015

De la Red Buenas Prácticas a EducaconTIC

A muchos veteranos de la red en su vertiente educativa, entre los que me encuentro, la existencia y el encuentro  en ella  de compañeros docentes que compartían de manera altruista y desinteresada recursos y experiencias en internet,  supuso una entrada de aire fresco,  salir de ese laberinto de aislamiento pedagógico y encontrar todo un mundo y un camino por recorrer que, sin lugar a discusión, ha revertido en una mejora profesional de todos y cada uno de nosotros.

Esa formación horizontal, informal  y espontánea,  del boca a boca, de blog en blog, de wiki en wiki y también de tweet a tweet,  que tanto bien no ha hecho a muchos, fue recogida de alguna manera por las administraciones educativas para intentar canalizar ese torrente de recursos, experiencias, buenas prácticas, opiniones, entrevistas... todo ello con el objetivo de que el docente inquieto, innovador, con ganas de cambiar la escuela, tuviera delante de su pantalla modelos y referentes de profesionales de a pie de aula que en su día a  día buscan una escuela mejor.

Así surgieron, entre otros,  dos portales educativos que fueron referentes y que hoy en día no están operativos desde hace tiempo,  y sigo sin entender los motivos de ello, y en los cuales tuve la gran suerte de participar como redactor de ambos, aportando todo aquello que entendía que podrían necesitar docentes ávidos de nuevas experiencias. 

Desde la Red de Buenas Prácticas ,  hasta EducaconTIC coordinados por Jose Antonio Salgueiro  (@jasalgueiro) y Anibal de la Torre  (@anibaldelatorre ) respectivamente, se ha intentado hacer hincapié en ofrecer recursos y experiencias innovadoras, rastreando  y pateando la red para sacar a  luz y poner en unos grandes escaparates el buen hacer y el saber de los muchos y  buenos docentes que tenemos en este país, grandes maestros y profesores que un día si y otro también ponen lo mejor de  ellos mismos para sus alumnos y muchas de esas veces a contracorriente.

Agradecer a mi querida y admirada compañera Salomé Recio (@salomerecio) mi mención en su tweet que me ha inspirado esta entrada.











sábado, 9 de mayo de 2015

Domingo, no se fían de tus notas

Mis alumnos de 2º de ESO tienen que pasar una prueba de diagnóstico de matemáticas, esa prueba ha sido diseñada para la gran mayoría de los alumnos de la Región de Murcia, de manera estandarizada independientemente de su condición social, cultural, económica, familiar, etc y aunque se contemplan las variables anteriores mediante un cuestionario  de contexto, desde mi punto de vista irrelevante, no deja de ser un examen de los de toda la vida,  en el cual durante una hora y media o dos horas han de responder a una serie de cuestiones sobre las que hemos trabajado en el presente curso que todavía no ha terminado.

Un docente, al que mis alumnos no conocen de nada, les pasará un prueba que no ha diseñado, a unos alumnos que  es la primera vez que los ve, en un un día y hora determinado. De  esa prueba se sacarán unas conclusiones y unas valoraciones, y se hará una puntuación por centros y se elaborará un ranking que se publicará en prensa y sobre ese ranking se sacarán falsas conclusiones y sobre esas conclusiones se tomarán decisiones erróneas que afectarán al centro y a los docentes, y habrá quien piense que el número uno del ranking sea el mejor centro y el mejor maestro y el último del ranking sea el peor centro y el peor maestro.

A todo esto,  mis alumnos no terminan de entender eso de un examen de toda la materia y si ese examen a ellos les sirve para algo, porque a  ellos además de sus exámenes en todas las evaluaciones, se les valora  el trabajo en grupo, sus aportaciones, sus propuestas y otras muchas cosas. Este tipo de valoraciones, las hacen unas personas, sus maestros,   que estamos  con ellos todos los días, que los conocemos, que saben de ellos, de sus puntos fuertes y sus puntos débiles,  de las relaciones con sus compañeros, y cuando  se les mira a la cara pueden conocer sus emociones y que conocen a sus familias y saben de sus vidas.

Así cuando Eusebio  (nombre ficticio), 14 años,  no preguntó sino que afirmó: " Domingo, no se fían de tus notas", pensé sentido común y no supe muy bien que responder y solo dije es posible pero tenemos que hacerlo.


miércoles, 22 de abril de 2015

Cambiar la letra #21Lviolines

A petición de mi admirada Mercedes Ruiz  @londones para celebrar el día del libro.

Ya dijo el poeta  aquello de mi infancia son recuerdos, en mi caso de un  patio de recreo, rodeado de polvo y piedras y vestido con un babi de rayas blancas y azules, eran los primeros años sesenta y como todo por esa época en blanco y negro, menos mi babi que era de rayas blancas y azules.

Son olores sin sabores, texturas sin colores y lápices por dominar, un vaso de metal y la canela envuelta en papel de estraza para tomar esa leche en polvo americana que nos daban en la escuela, y canciones infantiles, mañana no hay escuela porque se ha roto la cazuela,  y señoritas muy serias y maestros con traje y palmeta, algunos tan grandes y con cara de malo que recordar no quiero.

En las aulas se olía a goma de borrar, ese olor que me gusta y evoco todavía hoy cuando visito aulas de niños pequeños, y recuerdo que no sabía coger el lápiz y como al hacer palotes y palotes no me salían bien, me salía de la raya y entonces alguien me cogía mano y me llevaba, me guiaba para que esos palotes me salieran bien, no recuerdo con exactitud y puede que no sea ajuste a la verdad, pero tengo la impresión de que podría haber estado haciendo palotes con un lápiz varias horas al día durante muchos días.

Borrador y sacapuntas mis grandes herramientas de diario, libreta a rayas y la enciclopedia Alvarez, un todo incluido de aquellos tiempos, la pizarra apoyada en un trípode con los números del 1 al 100 que repetíamos todos los días, hacia adelante y hacia atrás, luego cantar la tablas de multiplicar y recitar los pueblos de la provincia de Murcia: " Los pueblos de la provincia de Murcia son 42, Murcia, Cartagena, La Unión, Jumilla, Yecla, Archena...." y así hasta llegar a Cieza, el nuestro, que siempre era el último.

Don Juan, nos ponía en circulo alrededor de la clase y nos hacía repetir la lección, el que la sabía bien adelantaba al que no se la sabía con lo cual teníamos un verdadero ranking con un número 1 al que yo nunca llegue, puede que sea porque no pude  o porque no supe, al decir verdad nunca me ha gustado aspirar a número uno en nada.

Casi sin darme cuenta me vi en un instituto con once años y un montón de alumnos mayores algunos incluso con bigote, por aquella época, primeros años setenta, ya manejaba el lápiz con soltura, ya no hacía palotes, pero mi letra , ¡ayyyy mi letra!, no la entendía ni yo, pero no tenía a nadie que me llevara la mano para mejorarla, así que un día decidí cambiarla, me fije en mi compañero que tenía una letra clara, limpia y que yo entendía perfectamente, visto lo visto tomé la gran decisión, desde hoy y para siempre voy a escribir como Antoñito y así fue, poco a poco fui moldeando mi letra, con lápiz era más fácil, con el boli me costaba más, a lo largo de mis seis años de bachiller y luego COU me sentía muy orgulloso  de mi gran decisión, cambiar mi letra.

En mis años de Universidad tuve la gran recaída y mi letra volvió a sus inicios, a ser ilegible, eso de tomar apuntes y apuntes no iba conmigo, además de joderme la letra me aburría, hubo que recurrir a otros compañeros y a las fotocopias, gran invento ese. Desde entonces hasta aquí he hecho enormes esfuerzos por volver a mi letra copiada de Antoñito y no lo he conseguido, puede que tengan la culpa los teclados, pero a pesar de todo, añoro escribir a mano, pausado y con letra clara y limpia como mi amigo Antoñito que si  sigue con su letra de toda la vida.


Domingo Méndez
@dmelop