sábado, 9 de marzo de 2019

10 razones y pico para cambiar la escuela


El sábado 9 de marzo los compañeros del C. P. Virgen del Oro de Abarán, me invitaron a su  "I Jornada de Innovación educativa" y tuve la ocasión de hablar sobre " 10 razones y pico para cambiar la escuela".

Intento resumir en casi una hora muchas de las ideas y reflexiones que ido publicando  en este mi querido blog a lo largo de los últimos 15 años que ya tiene. No intento sentar cátedra  sobre nada, no dispongo de datos estadísticos ni me he documentado leyendo estudios empíricos sobre las ideas que expongo, solo me baso en mis percepciones y reflexiones a lo  largo de mis años, que son muchos, como docente a pie de aula, como formador de  muchos  compañeros de todos los niveles y etapas educativas o simplemente como apasionado de una profesión y que se cuestiona como poder mejorar.

Se trata de una presentación muy sencilla donde me aproximo, a través del humor, a unas razones, podría ser más pero son diez, que yo entiendo que son necesarias para cambiar la escuela casi siempre desde abajo, pero otras necesariamente desde arriba y algunas desde ambos lugares. 

Estas 10 razones son personales e intentan ser transferibles.

jueves, 29 de noviembre de 2018

A mis 18 en el 78

Hacía  tres semanas que había cumplido los 18  y era 6 de diciembre, miércoles para más señas, y a eso de la once de la mañana y con frio, me acerqué a una antigua  guardería, que ahora es un bar, muy cerca de la casa de mis padres con la papeleta de Si en el sobre, había votado la Constitución.

Sabía muy bien lo que votaba y ademas lo hacia convencido e ilusionado  y eso que, como cualquier joven de mi generación  crecimos  y nos hicimos adolescentes  durante el franquismo y fuimos  de los   últimos educados en la Formación del Espíritu  Nacional, en las leyes fundamentales del movimiento y en el fuero de los españoles , no sin  antes haber pasado por los campamento de verano de la O.J.E  y cantado el "cara al sol", "yo tenía un camarada" y "montañas nevadas" y ademas  fui jefe de una escuadra que se llamaba división  azul.

No puedo negar que es una época  que recuerdo con agrado, con ese grato recuerdo de evocar la adolescencia y la juventud y todo lo que ello conlleva, pero no es menos cierto que sentía que era el momento de alejarnos de todo aquello y buscar lo prohibido, porque casi todo estaba prohibido, el cine, los libros, la canciones, solo había un tipo de cine, un tipo de libros y un tipo de canciones y por lo tanto un tipo de pensamiento, casi estaba prohibido pensar, y empiezas a leer libros prohibidos, a escuchar  música prohibida  y poco a poco, junto con tus amigos, vas descubriendo  que hay otra historia, es entonces cuando descubres que te han estado engañando.

En la calle se respiraba otro ambiente, decían que había más libertad, los mayores lo miraban  con recelo y prudencia y nosotros, mis amigos y yo, con curiosidad y esperanza, se hablaba de que ahora se podía hablar, de que había libertad, de que no pasaba  nada que había democracia y se podía hablar y leer los libros prohibidos, un día si y otro también  la  prensa venía con grandes titulares, aparecían políticos y personajes  desconocidos, como de otra época, estaba todo muy removido pero sabíamos que aquello  tenía que salir bien y no mirar para atrás, porque  detrás apenas  había nada que mereciera la pena.

Aparecen los primeros borradores de la constitución,  la leo varías veces, te ilusionas, te enorgullece, era la  luz que taparía la oscuridad anterior, ¡ ya somos como Francia, como Italia ! pensaba, ¡ya era hora!. Aquella  mañana del 6 de  diciembre  todo eso iba en mi papeleta, cargada de ilusión y de entusiasmo que no defraudó  y España empezó a hacerse  normal.

Ha pasado 40 años, toda un vida, estoy muy agradecido a  esta constitución y a todos los que la hicieron posible,  no solo nos hecho normales sino que también  mejores, y es por esto por lo quiero que nos dure, pero para eso hay que  actualizarla, repensarla y adaptarla a una sociedad muy diferente en todo a aquella de los años 70.

La mayoría de los españoles de hoy  en día, no la votaron, no vienen de donde veníamos nosotros, tienen otras necesidades  y otros problemas muy diferentes a los nuestros, todo en la sociedad de hoy del siglo XXI es muy diferente y los españoles de hoy  necesitamos   una constitución que nos  dure otros  40 años o mas, por eso la necesidad que cambiarla.



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Encuentro Centros Innovadores

Ayer martes 20 tuve el  placer de participar en un panel de expertos  en el "Encuentro de Centros Innovadores", organizado por el profesor  Pere Marques en la  Facultad de Educación de la Universidad  de Murcia bajo la temática "Innovar: ¿para qué? , ¿cómo ?, papel de la Administración".

Todo un  lujo compartir mesa con las profesoras  Paz Prendes, Encarnación Carrillo y los profesores  Francisco  Martínez  ( una institución en la UMU ) y Raúl Céspedes, si es verdad que debido a lo apretado del programa hubo que sintetizar mucho, ya que por el tema y los ponentes daba para  bastante bastante más pero  en unos excesivamente cortos  45 minutos tuvimos la oportunidad de disertar, casi a modo de tweet, nuestras opiniones, y aquí os dejo las mías  de manera escueta y puntual .
  • En la escuela de los  60, 70 y 80 había  unas certidumbres, se educaba para una sociedad  más o menos previsible en donde  disponer de datos y buena memoria  te cualificas para ser competente, así los libros de textos y los exámenes  eran los grandes protagonistas. 
  • En la escuela del siglo XXI se sigue sigue educando de manera parecida  cuando la realidad es muy diferente, no sabemos como será  la sociedad dentro de apenas 10 o  15 años y el libro de texto y los exámenes  siguen siendo los grandes protagonista, cuando sabemos que no necesitamos  memorizar tantos datos  y cuando accedemos a la información de  manera instantánea.
  • Uno de los retos es que nuestros alumnos sepan  utilizar esa  información  y transformarla en conocimiento, que sean críticos con ella, que sean capaces de seleccionarla y eliminar la mala información o las que no sea útil .
  • No necesitamos alumnos que sepan  muchas cosas, necesitamos alumnos que sean críticos, creativos y que sepan trabajar en equipo.
  • La escuela necesita innovar, en el día a día  y huyendo de las modas  educativas que, desde mi punto de vista, hacen mucho daño a la educación.
  • Innovar  es también  cambiar la forma de evaluar  a los alumnos, si esto es así te lleva a buscar nuevas metodologías que desembocarán a un nuevo enfoque y selección de contenidos, al menos esa es mi experiencia. 

lunes, 3 de septiembre de 2018

La primera vez

Siempre hay una primera vez para todo que no necesariamente tiene que coincidir con  el primer  día que..., pero esto depende  según como se mire. Viene esto cuanto ante el inicio del este curso 2018/19 que, en mi caso,  es el numero 35 que no son muchos ni pocos, son los que son para uso y disfrute o no , según se mire, de propios y extraños.

Si, es  verdad que ante la proximidad del inicio del curso,  y pasen los años que pasen, uno intenta  sumar algunas cosas, alguna inquietud, aportar algo nuevo, también  borrar algo que no ha funcionado o simplemente  cambiar alguna estrategia,  nada peor para la salud  de uno y de los que tiene delante de adentrarse en los terrenos de la rutina mas confortable y más inútil , esa que da  seguridad pero frena emociones e ilusiones,  esa que te aburre, que te hace mayor y previsible

Así que en este inicio de curso tengo la gran oportunidad como todos los principios de curso, de  esa emoción  recurrente, esa inquietud de la primera vez, porque vuelve a ser la primera vez que me pongo delante de unos alumnos  que nunca antes había tenido, que están ante mi expectantes algunos,  curiosos otros o simplemente  resignados.

Es la primera vez que trato con unos padres que no conozco que supongo que esperan de mi lo mejor, al igual que yo de ellos, espero  no defraudar aunque  no siempre lo consigo, pero seguro que entre todos lo intentamos. Siempre me parecen escasas  y muy mejorables las relaciones familias y escuela,  basadas en la confianza y respeto mutuos porque compartimos un gran objetivo, educar en el sentido más amplio y de la mejor manera posible a los crios.

Se trata  despertar su curiosidad, de que se emocionen de vez en cuando, de que vayan con agrado a tus clases, de que lo cuestionen todo y a todos, también a ti como docente, de que los enseñes a pensar y no a repetir, que aprendan a debatir, a ser tolerantes, respetuosos,  que te diviertas con ellos y ellos contigo, y que cuando pase el tiempo te recuerden con esa sonrisa y agradecimiento  como todos recordamos a esos nuestros queridos maestros.

Hoy, tres de septiembre, empezamos  nuevo curso,  a mi querido profesor que hoy inicia su sueño y su pasión por la que peleó a brazo partido sin negar esfuerzo  ni sacrificio, por la que renuncio  a tantas cosas, un sueño en el que creyó desde el principio y nosotros con él, lo has conseguido  y empiezas otro más emocionante que es recorrerlo, el sueño empieza hoy.

A  mi querido profesor  solo le deseo  que disfrute tanto de la escuela como lo hacemos tu  madre, tu  hermano y yo.


                    A mi querido profesor en su primer día.


P.D. El lector  es muy libre de cambiar el título de esta entrada por este otro de " Mi querido profesor"  porque  la he escrito para él.



jueves, 19 de julio de 2018

Mi infancia son recuerdos

Fue allá por el año 1967 cuando tenía siete años, que  me incorporé al Zaraíche a segundo de primaria, anteriormente había estado, por sendos  cambios de domicilio de mis padres, en el Colegio San Batolomé-La era en mi etapa de preescolar, de la que apenas tengo recuerdos y posteriormente en el Colegio Cristo del Consuelo en donde hice primero con Don Fernándo, un maestro alto y de buenos modos, del que  recuerdo aquella manera que nos enseñaba los números del uno hasta el cien en una pizarra apoyada en un trípode.

Así, que acabé  en el Colegio Virgen del Buen Suceso, más conocido por el Zaraíche, y hoy por C.P. Antonio Buitrago, para hacer segundo con Don Francisco, un hombre ya mayor, calvo  y que siempre vestía con traje y corbata y algunas veces con boina. Son muy confusos y un poco desordenados los recuerdos de aquella época de un niño de siete años, así que es posible que se mezclen entre ellos  hechos reales con otros que puede que sean más confusos. De Don Francisco lo recuerdo un tanto despistado, hasta el punto que era posible que un alumnos que se apellidaba Yepes se comiera un melón dentro de clase y además repartiera a los compañeros, mientras Don Francisco nos corregía las cuentas.Tampoco se  me ha olvidado esa forma en la que había que contestar cuando nos preguntaba algo: " A ver Pepito ¿has hecho los deberes?", no valía un si o un no, había que decir si señor o no señor y en esto insistía mucho, eso si de buenas maneras y sin gritos, era un hombre entrañable y cariñoso.

Por aquellos años, a las casas  llegaban las primeras televisiones en blanco y negro, con un solo canal y con unas pocas horas de emisión, así entre los pedazos  de pan con  una onza de chocolate todas las tardes al salir del colegio, a eso de las cinco y media o seis,sentado delante de la tele para ver a Locomotoro, Valentina, al capitán Tan y al tío Aquiles, mis verdaderos héroes. En aquellos tiempos de una sociedad intolerante, recuerdo una televisión menos agresiva que en tiempos posteriores, pero eso no quita que en una  pasillo de la escuela un maestro, del que no recuerdo el nombre pero si la cara, me pegara un tortazo a mano abierta que casi me tira al suelo, mi pecado había sido poner una zancadilla a otro crío que entraba a clase  y que anteriormente él me había puesto la zancadilla a mi pero con tan mala suerte que a mi me pilló pero al otro no.

Al año siguiente entre en tercero con Don Juan Ortiz, del que guardo un grato recuerdo. Era un maestro joven, moderno, no recuerdo que llevara nunca traje y era un maestro deportista, cosa rara para la época. Recuerdo una mañana sus esfuerzos conmigo en la pizarra, me había sacado para hacer una división y luego la prueba del nueve para comprobar si estaba bien, la división creo que estaba bien pero la prueba del nueve no había manera de que  me enterara de la forma  de hacer aquello, Don Juan ins¡stia conmigo una y otra vez, y yo cada vez más nervioso, afloraban las primera risas entre mis compañeros entonces Don Juan cambió el tono de voz y cual inspiración divina vi la luz y conseguí hacer la regla del nueve. ¡Qué momentazo!.

No existía la gimnasia como tal en los colegios y  entonces el fútbol era  prácticamente el único deporte que conocíamos, además detrás del colegio existía el campo de "los caballones" uno de los feudos locales de más tronío y escenario de grandes partidos de aficionados a los que se llamaban desafíos  que eran al mejor de cuatro o al mejor de seis goles, eso si, cuando los grandes nos dejaban. A todo esto, Don Juan organizó un campeonato de minibasquet con una canastas colocadas justo en lo que ahora es la entrada principal, allí descubríamos otros deportes con unos tanteos que nos hacían gracia comparado con los del fútbol y otras reglas que a mi me parecían muy estrictas, mi equipo en este campeonato era el rayo azul y no recuerdo haber metido nunca una canasta en partido oficial. Al terminar la clases, algunas tardes nos íbamos con Don Juan al campo de fútbol de la Avenida del Caudillo, a ver como entrenaba a los juveniles del C.D. Cieza y nosotros tan contentos de que nuestro maestro fuera además entrenador.

Así que entre una cosa y otra  iba creciendo cumplí diez años, por la tele veía la casa de los Martínez por las tardes y el fugitivo por las noches. En la escuela estaba director Don Antonio Buitrago, del que mi padre decía que era muy listo porque lo conocía ya que habían ido a la escuela juntos, yo sentía cierta admiración por Don Antonio, que de vez en cuando entraba a nuestra clase y nos explicaba algo nuevo y luego nos preguntaba, lo veía como alguién por encima de los demás hasta el punto que recuerdo que un día le pregunté a mi padre que si Don Antonio con lo listo que era podría ser premio Nobel y mi padre me dijo que a lo mejor. Eso a mi me dejo muy pensativo.

En mi último año en el colegio en cuarto fue con Don Juan Martínez, un hombre ya bastante mayor con el pelo blanco y que siempre recuerdo con un porte elegante y traje gris con corbata fina. Era muy curiosa la manera en que Don Juan nos preguntaba la lección, nos poníamos todos de pie alrededor de la clase el primer día por orden de lista y Don Juan preguntaba la lección, si uno  no la sabia pasaba al siguiente y si este  si la sabía lo adelantaba y así con todos. De esta manera se hizo una especie de ranking en donde en los primeros puestos estaban los que siempre se la sabían y los últimos los que nunca se la sabían. Yo, por mi apellido, empecé por la mitad y en pocos días me fui yendo a la parte de atrás a la cola, pero no sé muy bien lo que ocurrió que me dio por estudiar y fui avanzando poco a poco hasta llegar a número siete, de ahí nunca pude pasar a los de delante que  no fallaban nunca, pero claro tampoco podía dormirme porque volvía a la cola otra vez y no era plan con el trabajo que me había costado.

En aquel curso recuerdo  como  entre todos colaborábamos en completar algún que otro álbum sobre los más diverso temas, así había de animales, de coches, de futbolistas y que luego se quedaban en clase para consulta de todos. Me viene a la cabeza aquel alumno "pelota" que siempre le regalaba la palmeta al maestro y que "cariñosamente"  este le llama a la palmeta "La leona", pues bien casi siempre este alumno estrenaba en su mano a "La leona".

Me gustaba la manera en que Don Juan Martínez nos contaba y nos explicaba las cosas, recuerdo momentos de sus explicaciones de quedarme literalmente con la boca abierta, había algo diferente en él que lo hacía distinto, desde un tono serio pero distendido tenía esa oratoria envolvente que al menos a mi me cautivaba.

Además de todo lo anterior tengo otros recuerdos desordenados en el tiempo y en el espacio de otros maestros  y hechos de mi paso por el  Zaraíche, asi cuando Don Luis Carrillo, en una sustitución, nos explicó que aquello del paraíso terrenal que nos habían contado no era exactamente así, ¡aquello si que fue un notición! o cuando Don Andres,un maestro jóven, alto, con una nariz muy puntiaguda y de voz muy grave nos contaba que venía todos los días al colegio en moto desde Murcia donde vivía, eso para mi era una especie de heroicidad.

Apenas recuerdo a muchos de mis compañeros de entonces, aunque muchos de ellos eran y son mis amigos de barrio de la calle Azorín, de Sanz Orrio y de las cien viviendas.Si tengo que decir que, cuando  bastantes años después he vuelto por el colegio, uno tiene la sensación muy agradable de que creció por allí en esa edad de la inocencia y algo de allí te pertenece.

¡ FELIZ CUMPLEAÑOS,QUERIDO COLEGIO !


Domingo Méndez López

miércoles, 13 de junio de 2018

Quiero dar las gracias

Retomo después de muchos meses este mi querido blog para dar las gracias.

Quiero dar a las gracias a un grupo de alumnos  con los que he compartido  este curso que acaba un taller de podcast al que hemos llamado Radio CJB.

Tanto para para mi como para ellos ha sido toda una experiencia didáctica, educativa y personal donde además de aprender nos hemos divertido, nos hemos emocionado, nos hemos reído  y todo, todo eso lo hemos compartido.

Gracias Soraya, Borja, Clara, Dani, José Manuel, Inés, Daniel, Raúl, José Ángel y Álvaro.

Aqui os dejo nuestra producción de todo el curso y un vídeo resumen.






domingo, 28 de agosto de 2016

La escuela Moderna

Cuando oigo hablar de ABP, Flipped Classroom, Gamificación,... asociadas a la modernidad, yo suelo mirar hacia atrás, a principios del siglo pasado, a una escuela moderna que no pudo ser, que no la dejaron ser y que no termina de ser, pero que existe. Un estupendo vídeo que todo docente debería ver y luego pensar, que de eso se trata.



Cuando oigo hablar de innovación educativa son muchos los foros donde todavía se confunde esta con el uso de las TIC, sin cuestionarse si este uso y abuso de artefactos realmente supone una manera diferentes de enfocar todos los procesos educativos, desde un nuevo tratamiento de los contenidos, una metodología centrada en los alumnos  y una evaluación que poco o nada se parezca a las calificaciones y puntuaciones que todos conocemos.

Los hay que, a estas alturas, creen que el uso de PDI, Tabletas y ordenadores están innovando por el simple hecho de usarlos y "modernizarse" sin cuestionarse nada  más para, al final, repetir un modelo que sigue siendo libresco, academicista y centrado en el profesor.

Los artefactos y las herramientas no son lo importante, lo importante siempre es la didáctica y la pedagogía , por eso para introducir las TIC en la escuela lo primero de todo es cambiar de idea y de modelo pedagógico y solo entonces buscar los artefactos y herramientas que necesitamos para ello, solo entonces descubriremos el verdadero potencial de las TIC en la escuela.