sábado, 15 de noviembre de 2014

De exámenes y libros de texto

Algunas veces he comentado que es sorprendente que a estas alturas de siglo en la inmensa mayoría de los centros educativos de nuestro país tanto los exámenes como los libros de texto sigan siendo los grandes protagonistas de nuestro sistema educativo, y no parece por los tiempos que corren que este protagonismo vaya a menos sino más bien a más.

Ocurre que tengo la impresión de que cuando nuestros alumnos, cada mañana, pasan de sus casas al centro educativo hacen una especie de viaje en un tunel del tiempo que los lleva a una sociedad analógica que no es la de ellos, es decir pasan en unos minutos de su mundo de hoy del siglo XXI al mundo  de sus padres y puede que al de sus abuelos. 

Lo que se encuentran  en esas aulas es la repetición de un modelo educativo que corresponde a épocas pasadas, donde un docente les trasmite unos contenidos impresos en un libro de texto que no han elaborado y que este les explica a todos al mismo tiempo y luego estos tienen que recordar y repetir en un examen, del cual sale una nota que se dice que es una evaluación y que viene a certificar que ese alumno sabe o no sabe lo que se le ha transmitido. Este modelo que pudo ser válido en una sociedad analógica que era la nuestra de estudiante, no es válido para nuestros alumnos del hoy del siglo XXI que viven, como nosotros, en una sociedad digital.

En la sociedad del siglo XXI no tiene sentido memorizar tantos conceptos, datos, fechas, las tenemos al alcance de un clic, no tiene sentido aprender cosas sin sentido, tenemos que educar a nuestros alumnos para que sepan buscar la información, analizarla, seleccionarla, priorizarla y que la transformen en conocimiento. Tenemos que educar a nuestros alumnos para que sepan  expresar, en cualquier formato, lo que saben , lo que han aprendido y lo utilicen para resolver dudas, problemas y generar, en la medida que se pueda, conocimiento. Tenemos que educar a nuestros alumnos para sepan compartir, trabajar en equipo, valorar su propio trabajo y el de los demás. Tenemos que educar a nuestros alumnos para que se hagan preguntas y busquen las mejores respuestas.

Pero si andamos a estas alturas con los mismos protagonistas de siempre cualquier parecido con la realidad, en ambos casos, es pura coincidencia.

Reflexiones de una tarde domingo, como no podia ser de otra manera, de otoño.

9 comentarios:

Magdalena Pastor dijo...

Domingo muy buena reflexión. Yo tambien soy de las que opina que deberiamos sentarnos a reflexionary seguir avanzando en un nuevo cambio en nuestra forma de enseñar. La metodogïa es fundanental para el cambio. Saludos domingueros

María dijo...

Buenos días. Estoy totalmente de acuerdo con su reflexión. Yo también pienso que se debería de cambiar ya de una vez por todas las metodologías de enseñar a los alumnos mediante libros de texto y exámenes. Estamos en el siglo XXI, en una era moderna donde se supone, que privan las nuevas tecnologías. Hay que ser personas abiertos de mente y de esta manera ser innovadores y actuales. Opino que se debería trabajar más con proyectos experimentales y echar a un lado los libros de texto que tanto afectan a la espalda de esos niños que llevan tanto peso encima. Opto por una enseñanza más innovadora, más disfrute, más creatividad.

Marina Mayol dijo...

Totalmente de acuerdo con usted. Se debería de cambiar la metodología didáctica, pero, ¿hay una que sea más correcta o adecuada que otras?. Yo no lo creo. Pienso que para cada materia o asignatura se requiere unas u otras, al igual que también hay que considerar las características y circunstancias de los alumnos (capacidad, motivación, conocimientos previos, etc.) y, de esta manera, seleccionar para cada situación una metodología que les resulte atractiva, con la que mejor vayan a conseguir un desarrollo integral, con la que se potencie su creatividad, autoestima, empatía, con la que aprendan a ser críticos, reflexivos, etc.; en definitiva, una metodología en la que se sientan protagonistas de su aprendizaje.
Lo que sí que debemos de tener claro es que tenemos que atrevernos a innovar, a ser creativos y poner a los alumnos modos de trabajo distintos a los tradicionales, en vez de establecer reformas con las que, lo único que se está consiguiendo, es agotarlos y saturarlos cada vez más.

Antonio Pérez dijo...

La escuela es un subsistema inserto en un sistema más amplio (la sociedad), con la cual ha de guardar una estrecha interrelación y establecer una relación bidireccional. No debería producirse en la actualidad esa sensación de la que se habla de “viaje en un túnel del tiempo que nos lleva a una sociedad analógica”. No tiene sentido comprender la enseñanza como una realidad independiente: con ello no se fomenta significatividad alguna.
En relación a lo señalado, en la sociedad del siglo XXI sigue teniendo mucho sentido memorizar conceptos, datos y fechas, a pesar de que estos puedan alcanzarse con un clic. Si no, ¿dónde quedaría la cultura general? ¿En un ordenador? ¿En una Tablet?

Antonio Pérez dijo...

La escuela es un subsistema inserto en un sistema más amplio (la sociedad), con la cual ha de guardar una estrecha interrelación y establecer una relación bidireccional. No debería producirse en la actualidad esa sensación de la que se habla de “viaje en un túnel del tiempo que nos lleva a una sociedad analógica”. No tiene sentido comprender la enseñanza como una realidad independiente: con ello no se fomenta significatividad alguna.
En relación a lo señalado, en la sociedad del siglo XXI sigue teniendo mucho sentido memorizar conceptos, datos y fechas, a pesar de que estos puedan alcanzarse con un clic. Si no, ¿dónde quedaría la cultura general? ¿En un ordenador? ¿En una Tablet?

Sergio Torrano dijo...

La innovación que se pide en los centros educativos pasa por liberar al profesor del libro de texto el cual, siguen al pie de la letra, estos libros son "impuestos" y en los que el cuerpo docente no ha tenido oportunidad de realizar. Comparto toda su reflexión pero mi duda radica en ¿qué papel tienen las nuevas tecnologías en este intento de cambio en la educación? simplemente se observa como se instalan en las aulas, pizarras digitales, proyectores, ordenadores, y demás componentes tecnológicos, pero se les otorga un papel secundario, donde a veces, no se forma al profesorado en el uso de estos dispositivos.

Considero que las primeras personas que deben reflexionar y empezar a cambiar estas metodologías, de siglos pasados afianzadas en pleno siglo XXI, son los maestros y profesores, ellos mismos han de saber "apartar" el libro de texto y fomentar un aprendizaje basado en experiencias siendo el docente un guía en el aprendizaje y desarrollo del alumno.

Aporto un artículo interesante sobre el coste del libro de texto, consecuencias y mejoras posibles:

http://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/hacia-la-defuncion-del-libro-de-texto-no-va-a-ser-facil-desplazar-al-dinosaurio

Cynthia dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en esta entrada, con el paso de los años todo ha evolucionado en gran medida, la ciencia, la tecnología… pero ¿por qué seguimos estancados en la misma metodología de hace años?. Bien es cierto, que en las aulas se han implantado recursos tecnológicos donde el profesor se apoya para transmitir la información, pero considero que el verdadero protagonista de esta enseñanza continua siendo el libro de texto, o las diapositivas, que son un resumen de dicho libro.
Si lo realmente importante es la formación de los alumnos, que sean capaces de seleccionar y descartar información, que consigan adecuar sus conocimientos a la vida real, a la demanda profesional que se presenta en la actualidad. ¿Por qué no centrarnos en la práctica?. Y otra cuestión importante que me planteo al leer esta entrada, ¿se atiende a las necesidades individuales?. Todos los alumnos tienen características distintas, y por supuesto, si todos siguen la misma metodología, el mismo libro de texto, estas singularidades no se tienen en cuenta.
Por otro lado, la idea de reflejar el esfuerzo, los conocimientos y la enseñanza de los alumnos en la nota de un examen me parece totalmente desafortunado, una insensatez. La educación nos enseña a convivir en igualdad, pero ¿podríamos considerar este método igualitario?

Cynthia dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en esta entrada, con el paso de los años todo ha evolucionado en gran medida, la ciencia, la tecnología… pero ¿por qué seguimos estancados en la misma metodología de hace años?. Bien es cierto, que en las aulas se han implantado recursos tecnológicos donde el profesor se apoya para transmitir la información, pero considero que el verdadero protagonista de esta enseñanza continua siendo el libro de texto, o las diapositivas, que son un resumen de dicho libro.
Si lo realmente importante es la formación de los alumnos, que sean capaces de seleccionar y descartar información, que consigan adecuar sus conocimientos a la vida real, a la demanda profesional que se presenta en la actualidad. ¿Por qué no centrarnos en la práctica?. Y otra cuestión importante que me planteo al leer esta entrada, ¿se atiende a las necesidades individuales?. Todos los alumnos tienen características distintas, y por supuesto, si todos siguen la misma metodología, el mismo libro de texto, estas singularidades no se tienen en cuenta.
Por otro lado, la idea de reflejar el esfuerzo, los conocimientos y la enseñanza de los alumnos en la nota de un examen me parece totalmente desafortunado, una insensatez. La educación nos enseña a convivir en igualdad, pero ¿podríamos considerar este método igualitario?

Amanda Martinez dijo...

La escuela es una organización que debe de estar interrelacionada y tener una relación bidireccional con la sociedad y es por ello por lo que no se debe entender la enseñanza como una realidad independiente. En la sociedad actual sigue siendo habitual los métodos memorísticos, aunque hayan cambiado las formas de acceder a lo que se memoriza, se ha pasado de memorizar datos de un libro a memorizar datos a través de soportes electrónicos.