lunes, 11 de enero de 2021

No es solo es un fracaso de la educación

Con motivo del asalto a Capitolio de los  EE.UU he leído un artículo muy interesante  bajo el título el fracaso de la educación  que dice, entre otras muchas cosas, lo siguiente: 

"A largo plazo, la única fuerza que puede salvar la democracia es una ciudadanía educada, es decir, ciudadanos que saben lo suficiente para resistir el tipo de mentiras e incitaciones vertidas por el presidente actual y sus facilitadores".

Evidentemente estoy muy de acuerdo con esta afirmación, una ciudadanía educada en los valores democráticos y en la defensa de  los derechos humanos, en la tolerancia, en el respeto al otro, y la solidaridad y en la cooperación es una condición mínima para frenar  y aislar estos movimientos populistas y fascistoides que basan su acción en la desinformación, bulos, noticias falsas y ruido, en el eslogan, mensaje corto y grandilocuente y con la total ausencia de componentes reflexivos o alternativos, que son recepcionados por un público diverso en cuanto a formación y motivaciones pero ávidos de este tipo de mensajes unos por intereses y otro porque, simplemente, no  saben más.

Contra todo esto solo cabe más y mejor educación  como la única arma posible y válida para revertir este tipo de movimientos. Ciudadanos formados con un conciencia crítica, librepensantes, educados en la creatividad, con una fuerte formación humanística y respetuosos con las ciencias y con las artes, en definitiva una ciudadanía libre y educada en el sentido más amplio y globalizador de la palabra.

Ante esto la escuela tiene un reto y una obligación, porque si bien en todas las leyes educativas, concretadas en los diferentes Proyectos Educativos de Centro, programaciones y demás documentos más o menos burocráticos en cuanto a la educación en los valores anteriormente señalados, la realidad es muy distinta, educar en valores en mucho más que decirlo y detallarlo, educar en valores es practicarlos, fomentarlos en el día a día, evitando la competitividad, la clasificación y segregación  de alumnos, el individualismo, cualquier tipo de discriminación. Educar en valores es favorecer el trabajo en equipo de los alumnos, fomentar la inclusión, la responsabilidad, la cooperación...

Es importante profundizar en el estudio de las humanidades, en la historia, en las religiones, de la ciencia como motor de cambio, es necesario que todo el currículum se articule y se organice en torno a  esos valores democráticos, se trata de defender un modelo social donde quepamos todos y que entre todos la construyamos día a día sin descanso para poder frenar el avance de estos  movimientos  que  navegan totalmente a la contra ofreciendo un modelo falso, segregador, individualista, negacionista y sobre todo injusto.

Pero no es solo un fracaso de la educación, aquí cabe aquello de que para educar a un individuo hace falta una tribu entera, y así es, los medios de comunicación, los partidos políticos democráticos... deben de aportar por ello si no queremos que lo peor de la historia de la humanidad ocurra otra vez... y no tendríamos perdón.



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